¿De dónde eres de verdad?
Esta mañana he desayunado mientras leía las declaraciones de una política de Vox, que planteaba la expulsión de los inmigrantes (y sus descendientes) de España. Me ha sentado como una patada en la boca del estómago. De un tiempo a esta parte tengo miedo. También ganas de alzar la voz. Necesito mantener viva la esperanza al recordar que nada está escrito.
Entre los alumnos de prácticas hay algunos cuyos padres son inmigrantes. También algunos amigos han nacido fuera. Muchas veces, cuando estamos con otras personas alguien al que, casi siempre, acabamos de conocer hace la pregunta que encabeza el post. Siento vergüenza cada vez que pasa. También ganas de responder "No te debe ninguna explicación". Pero eso ya lo saben ellos. Sería muy paternalista por mi parte.
Tal vez me sienta más sensibilizada por tener mis orígenes en la inmigración interior del siglo pasado. Si digo mi nombre y mis apellidos nadie acertaría de dónde soy. Y aunque siento un profundo vínculo con mi ciudad natal, me cuesta decir que soy vasca. Estudio euskera y siento interés por la cultura vasca. Pero no es suficiente. Siempre estoy a la espera de la famosa pregunta. Además, mis padres son de provincias diferentes, por lo que no puedo remitirme a un lugar en exclusiva. Como miles de personas de mi ciudad, no tengo pedigrí. Soy un chucho.
Bueno, quizás sí haya un lugar: la periferia. Los márgenes. A veces pienso que si tuviera que definir mi territorio incluiría lugares como Barakaldo, Móstoles o L'Hospitalet. También el pueblo dormitorio donde vivo y en el que convivo con vecinos venidos de Andalucía, Bulgaria o Colombia. Sus hijos son chuchos como yo.
Dicen que los inmigrantes deberían integrarse, pero no pasa un día sin que se les recuerde que no son españoles de verdad (y que nunca lo serán lo suficiente). Son mirados con recelo, siempre bajo la sombra del estereotipo. Sus hijos, nacidos y criados aquí, no pueden votar al llegar a la mayoría de edad. Algunos no tienen derecho a la asistencia sanitaria. Desempeñan trabajos precarios, mal remunerados, a veces en régimen de semiesclavitud.
Pienso qué pasaría si algún independentista vasco o catalán se atreviera a hablar de este modo de las personas que provenimos de Castilla, León, Extremadura o Andalucía. ¿No es igual de reprobable lo de Vox?
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